Querido mago:
Te dije que no me gusta mi presente, que mi epitafio ahora mismo sería un ¿Y que?, que el revulsivo quizás lo encuentre si talo esos árboles que no me permiten ver el bosque y ando tanteando los puntos de apoyo para mover mi mundo, no para detenerlo como he estado haciendo hasta ahora.
Cuesta tomar decisiones trascendentales, salir y cerrar la puerta tras de ti, dejando esa pseudo seguridad que te da el territorio conocido por muy insatisfactorio que sea.
En tu caso tienes experiencia, sabes que hay otros horizontes a los que dirigirte porque ya los has buscado en otras ocasiones.
En el mio mis cambios, mis nuevos caminos, han sido siempre pisando terreno conocido y con un retorno al punto de partida en cuanto me adentraba a un mundo desconocido, valiéndome de cualquier excusa.
Obvio que esta es una de mis paranoias mientras preparo la maleta.
A mi vuelta, como ya hemos hablado, nos vemos en los bares.