
No pude reprimir el impulso y compré flores. Margaritas rojo oscuro.
Puede que sea un síntoma de que los impulsos vuelven con la fuerza necesaria para moverme y que eso siempre será mejor que la apatía en la que me he dejado arrastrar en estos últimos tiempos.
Miro las flores y pienso en el porque de ese auto regalo. No son flores para alguien muerto.
Los cambios se producen y no me importa si es para bien o para mal, simplemente existen y me hacen sentir bien conmigo misma.
Debería haberle adjuntado una tarjeta: " Por mi, para mi, de mi"