No es que no pasen, o me pasen, cosas. Es que el esfuerzo que me supone hilvanar una explicación o narrar los sucesos, a veces se me atraviesa de tal manera que la opción mas rápida es pasar de ello y aplicarme lo del "a quien le importa lo que yo haga, a quien le importa lo que yo diga".
Pero a veces un pequeño esfuerzo, aun a sabiendas de lo que me duele pensar, puede ser una especie de revulsivo a la apatía.
A veces me quejo (jajaja) de que me siento tan atada emocionalmente que soy incapaz de poder llevar a cabo proyectos y planes. Es lo malo que tiene creerse imprescindible.
A pocos días de acabar este año tan.... Ni lo se. Estoy con unas ganas locas de pasar unas Fiestas que cada vez se me atraviesan mas y encarar un nuevo año con planes y proyectos.
Lo último que me tiene en pie de guerra es la llamada que recibí ayer de mi jefe.
Le había comentado mi intención de pedir un traslado a otra región con la idea de establecerme en algún sitio pero sin hacerlo con las manos vacías. Un empleo de mierda siempre es mejor que nada.
En todo momento me había hecho a la idea de hacerlo en alguna zona de Levante e incluso el radio de acción incluía el sur. Si bruja, había pensado en Málaga también, pero como siempre una cosa es lo que piensas y otra diferente lo que surge.
La oferta me viene de Santiago de Compostela, con el mismo sueldo pero con un horario laboral que roza lo humano. La incorporación no es inmediata y dispongo de un tiempo para meditar la decisión, previa consulta a todo el mundo que se cruce en mi camino y que me pueda dar un punto de vista objetivo.
Lo que me acojona es que mi intención de cambio no es por que desee abandonar mi tierra, sino simplemente que mis oportunidades en ella son tan limitadas que se convierten en necesidad de supervivencia. O salgo de aquí o estoy condenada a perecer.
¿Santiago?
Escuchando: Diego Martín - Hasta llegar a enloquecer.